En estos días de abundantes felicitaciones he recibido una que me ha dejado
un poco descolocada. Yo que creía que ya había pasado la etapa de los
descubrimientos y desencantos de la Navidad vienen ahora y
me aclaran quien son los verdaderos Reyes Magos en forma de felicitación.
Para quienes trabajamos en servicios sociales no nos son ajenas
variopintas y peculiares nominaciones. Desde “asistenta” (la clásica)
hasta “la que tramita la dependencia” (la moderna) hemos ido acumulando
variedad de titulaciones…. Nuestros
servicios sociales no se quedan atrás. En estas fechas, algunos se empeñan en
hacer sus belenes con ellos, disfrazándolos de “angelitos y niños jesuses”,
rodeados de bancos de alimentos, “copiosas” cenas benéficas de navidad, campañas
de recogidas de juguetes, residencias para mayores solos y voluntarios que proliferan desde todas las
esquinas en busca del pobre para sentar
a su mesa y al sin techo al que dar mantas, calor, cobijo y
cena por un día.
Y entre todo este belén, aparece la felicitación navideña dejando claro que
los verdaderos Reyes Magos no son los
padres, que son los servicios sociales. Para una ilusión que me quedaba…. Ya les vale. Esto no lo
perdono (igual que no le perdonaron a “Carmena” el pasado año)
Y ahora como digo yo a quienes acudan al centro de acción social que los Reyes Magos no existen , que Melchor,
Gaspar y Baltasar, vienen disfrazados de servicios sociales portando sus
recortes, que no hay estrella que les guie, que no existen los
camellos de verdad, que los que portan
los regalos son unos estafadores que se adoran a sí mismos y tiran caramelos
“envenenados” a los niños, que los empachan un día de comida y los ponen
a dieta el resto del año, que a sus
padres les impiden regalarle sus derechos sociales, que el oro, incienso y
mirra de sus cofres son en realidad retales, migajas y falsas prebendas. Y que
el camino que lleva a Belén, es el camino del vaivén y el desdén.
Si los servicios sociales son los Reyes Magos que sus majestades
se lo hagan ver porque aquí alguien no está diciendo toda la verdad, los niños se van a confundir y desilusionar y a los adultos la situación les está desbordando.