sábado, 11 de enero de 2014

     A lo largo de este último año hemos podido comprobar  cómo se ha ido acrecentando el desmantelamiento de los servicios sociales. Si  realizamos una mirada retrospectiva, vemos como la “revolución” que supuso el paso del estado de beneficencia  al sistema de bienestar social adquiere  actualmente  un gran simbolismo y se torna como referente  de una  nueva y necesaria revolución ante tanta involución social.
        Siempre el trabajo social ha tenido retos de evolución en sus objetivos y prácticas. Muchos son los logros conseguidos y muchas las satisfacciones reflejadas en una ciudadanía desprovista del lastre de la beneficencia y reconocida con derechos sociales básicos y fundamentales.
La crisis económica ha configurado nuevos escenarios sociales  y como consecuencia nuevas formas en el quehacer profesional. Los  recursos sociales se ha reducido y los profesionales de la administración pública se han visto minimizados a la gestión y dispensación de carteras de servicios llenas de bolsas de “nueva beneficencia”. No hay más que mirar a los ojos de nuestros usuarios y ver desde el relato de sus historias como las promesas y propósitos de las actuales políticas sociales se convierten en despropósitos y como las opulencias y fortunas de unos pocos han provocado desahucios y exclusiones de la mayoría de la ciudadanía.
          Ante este nuevo panorama social hemos de preguntarnos si lo que estamos haciendo los profesionales de los servicios sociales es suficiente ó nos estamos adaptando al sistema de exigencias institucionales envuelto en gestiones inconexas e inconclusas, si estamos igual de motivados ó por lo contrario nos hemos acomodado a esta denominada  crisis del bienestar social.
Lo que sí  es evidente, es que las políticas neoliberales nos están desafiando cada vez que irrumpen en las instituciones públicas y saquean  sus recursos sociales.
Propongo desafiar este desmantelamiento, recurriendo a algunos artículos de nuestro código deontológico:
1)   Informando donde otros quieren desinformar:(El/la profesional del trabajo social tiene el deber de proporcionar, basándose en las características y capacidades de comprensión de la persona usuaria, la información necesaria sobre las disposiciones legislativas y administrativas y sobre los derechos, deberes, ventajas, desventajas, recursos y programas pertinentes…. Art 18)
2)   Facilitando recursos ocultados (Los profesionales del trabajo Social se comprometen en la intervención social a buscar y garantizar a toda persona, grupo o comunidad la igualdad de oportunidades, el acceso a recursos y el apoyo para cubrir sus necesidades; especialmente de aquellos que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad o en alguna situación específica de desventaja social. Art. 17).
3)   Proporcionando autodeterminación donde se pretende imposición: (Cuando por causas diversas no sea posible consensuar las cuestiones que afecten a la persona usuaria, el profesional velará por la elección de los mejores procesos que aseguren que la decisión adoptada es tomada en coherencia con los intereses, deseos y necesidades de aquel/lla. (Art 19) y cuando la acción o actividad de la persona usuaria, de forma real o potencial, presente un grave riesgo previsible o inminente para sí o para otros, se procederá profesionalmente, con el consentimiento del equipo en su caso, a solicitar a quien corresponda la limitación cautelar del derecho de autodeterminación ( Art 21).
4)   Evitando que la derivación a otros recursos no se convierta en la proyectada  deriva a la exclusión social: (En los casos en que sea necesario derivar la atención de la persona usuaria a otro servicio, el/la profesional del trabajo social lo hará de la manera más favorable para aquella, procurando la continuidad de la intervención. Art 20).
5)    Desafío ante normas y directrices de actuaciones profesionales descordinadas, injustas, insolidarias  y carentes de ética profesional. (El/la profesional del trabajo social debe dar a conocer a los/las responsables o directivos/as de la institución u organismo donde presta sus servicios, las condiciones y los medios indispensables para llevar a cabo la intervención social que le ha sido confiada, así como todo aquello que obstaculice su labor profesional. Art 39)

El desafío está servido con el reto de convertirnos en “verdaderos agentes de cambio”.




MAREA NARANJA

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