En esta época de ajustes económicos que estamos
viviendo también la información sufre sus recortes convirtiéndose en paradigma de
omisiones, silencios y desinformaciones.
La
información es el recurso más valioso del que disponen los profesionales de la
acción social en el ejercicio de su trabajo diario. En el trabajo social se
convierte en el más importante eslabón de su cadena de instrumentos para dar
cobertura a sus actividades profesionales
Según
el I Informe de los Servicios Sociales de España(ver) el mayor volumen de
expedientes y solicitudes sociales se realizan precisamente en el servicio de información.
La primera relación entre el profesional del trabajo social y los usuarios se
inicia desde la demanda de información de prestaciones, servicios, recursos y derechos que den cobijo a las
necesidades sociales. Es desde este
servicio de información y orientación desde donde se percibe la mayor sobrecarga
de trabajo y consecuentemente desde donde los y las trabajadoras sociales tenemos
nuestro mayor reto y fortaleza para hacernos visibles y hacer a su vez visibles las necesidades ocultas
y los recursos destruidos.
Los usuarios de los servicios sociales públicos manifiestan
reticencias y se inhiben en muchos casos de demandar las ayudas públicas que necesitan al prever
que no las van a conseguir. Sus inhibiciones facilitan las justificaciones en
los recortes y es así como se configura una rueda de la demanda no realizada, necesidad no respondida y profesionales de valoraciones no requeridos.
El proyecto de ley de racionalización y
sostenibilidad de la administración local aprobado el pasado día 4 de noviembre,
deja patente esta desaparición y presencia profesional en los servicios
sociales básicos al reducirlos a lo que se considera el “mínimo esencial” . con la única
función de “informar de situaciones de necesidad social y la atención inmediata a personas en riesgo de exclusión” (ver) . Y todo ello para “garantizar un
control financiero y presupuestario riguroso y favorecer la iniciativa
económica privada”, según se explica en la exposición de motivos del referido
proyecto.
La información que los/las trabajadores y trabajadoras sociales realizamos es inherente a nuestra
acción y ni está ni debe estar sujeta a financiaciones. Adquiere su mayor poder no sometiéndola a recortes de palabras, a preguntas no respondidas,
derechos no reconocidos y prestaciones
no tramitadas.
La información que realizamos desde nuestro trabajo proporciona formación y aquí radica su poder, porque trasforma lo desconocido en conocido,
lo denegado en concedido, lo ocultado en explicado y la ignorancia en sabiduría.
El poder de nuestra información radica además, en la
ruptura de círculos de silencios, evidenciando
ineficacias políticas, administrativas y dejaciones profesionales cómplices con
la desaparición de estructuras sociales. Y sobre todo, se fortalece con el poder de la reivindicación
de derechos adquiridos que hemos de dar a
los usuarios que cada día se acercan a nuestro trabajo llenos de
necesidades, miedos, recelos y desconfianzas. Se hace aun más poderosa cuanto
más responsable se ejerce, evitando así ser esclavos de nuestros silencios y cómplices
de rupturas e inacciones sociales.