jueves, 6 de junio de 2013

CONFLICTOS ÉTICOS EN LA INTERVENCIÓN SOCIAL (una mirada desde la acción social básica)



(Os dejo un resumen de la comunicación que presenté en las Jornadas de los 25 años de Servicios sociales en Castilla y León  celebradas en León el pasado mes de Marzo) 

   
     Toda intervención profesional requiere actuaciones éticas. Si además esta intervención se  realiza en contacto directo con las personas, teniendo como materia básica del trabajo todo lo que concierne a sus necesidades y a la gestión de sus derechos y recursos sociales, con objetivos de mejora social, calidad de convivencia y bienestar social, es fundamental que todas nuestras  acciones profesionales estén reguladas por directrices éticas.

     La conciencia ética es básica en la práctica del trabajo social. En el ejercicio profesional diario de atención a personas, grupos y/ó situaciones problemáticas, los profesionales de la acción social nos planteamos dudas y nos hacemos preguntas que nos llevan a menudo  a buscar respuestas desde el cumplimiento ético.

    Las reformas legislativas y  estructurales, los recortes sociales y económicos a los se está sometiendo el estado del bienestar, ponen en evidencia importantes dificultades en el  ejercicio profesional .A ello hemos de unir un  quehacer profesional impregnado,  cada vez más, de problemas y dilemas éticos envueltos en una acrecentada burocratización de los servicios. Por este motivo, nuestra acción ética revive  planteamientos, reflexiones  y debates, tanto desde la óptica de la intervención profesional como desde el análisis de las normas y principios éticos de las propias instituciones  desde donde  desarrollamos nuestro trabajo.

     Precisamente y al hilo de lo que actualmente está aconteciendo en nuestro estado de bienestar y sus  formas de intervención, los planteamientos éticos surgen en torno a   programaciones y normas institucionales que no responden a necesidades sociales  reales, por  la falta de  equidad en la distribución de servicios, y a causa de las anómalas formas de dirigir  el tráfico de  recursos con  disfunciones de los semáforos de distribución.

      Los  conflictos de valores a  que los profesionales del trabajo social nos podemos  ver sometidos en el ejercicio de nuestras funciones nos lleva a  considerar el fundamental protagonismo  que tienen  la ética y nuestro  código deontológico en el momento actual.

      Partiendo  de la premisa de que no existe trabajo bien hecho sin ética bien aplicada y desde los desafíos a los que nos enfrentamos actualmente con  una herencia de grandes avances sociales  y la evidencia de retrocesos e involuciones en nuestro estado del bienestar propongo la formulación de un código de  Buena Práctica Ética que establezca:

§  Frente a la  ética de mínimos que se aplica para salir del paso sin implicarse más de lo necesario aunque sea necesario, poner en marcha el formulario de la ética de máximos.

§  No convertir en “normalizadas” acciones que por su naturaleza y características no lo son,  justificando actuaciones profesionales injustas

§  Romper con la tecnología que promulga  todo para los humanos pero sin los humanos.

§  Reivindicar la imagen del servidor público ético y eficaz  frente al empleado burócrata  distante e ineficaz.

§  Salir del inmovilismo y la individualidad, incorporando a la intervención profesional más solidez y  sentido crítico.

§  Evitar que las fortalezas de los entramados burocráticos de las administraciones para las que trabajamos supongan nuestras debilidades en la acción ética igualitaria, responsable y justa.

§  Apostar por un ejercicio profesional guiado de acciones  transformadoras y reivindicativas en la consecución y permanencia  de los derechos sociales.

§  Propiciar que nuestras acciones produzcan reflexiones y reacciones  de una ciudadanía cada vez  más activa e  informada.

§  Frente a los desafíos del complejo contexto socio-económico actual ser visibles con  una  acción ética cada vez más  estética.

    Ahora más que nunca en aras de la trasparencia que tan de moda está, creo que es necesario:

Promocionar y garantizar  la información a los usuarios sobre  los derechos sociales que les protegen reivindicando su vigencia y permanencia.

Priorizar en nuestras intervenciones la consecución de  los  servicios sociales públicos y universales  frente a la aplicación de  políticas sociales reduccionistas e insolidarias.

Humanizar las instituciones valorando y gestionando con criterios de justicia distributiva.



miércoles, 1 de mayo de 2013

SOBRE LA HIPOCRESIA DEL DIALOGO SOCIAL



          Hoy de nuevo tengo invitada en este blog.  Se trata de Concepción  de la Varga Fernández, trabajadora social y compañera en esta aventura del trabajo social en servicios sociales básicos de esta provincia leonesa. 
    Desde que este blog salió a la luz ha sido además de seguidora un gran apoyo en la difusión del mismo. Y como no,  desde el principio tuvo mi invitación para poder transcribir lo que en muchas de nuestras conversaciones era motivo de preocupación y necesidad de participación y difusión.

Creo que solo el titulo de su post ya nos invita a seguir con atención su contenido y nos da motivo para el debate y la reflexión no solo del dialogo  social en  nuestra provincia sino también del diálogo y realidad social a nivel nacional.

          Gracias Conchi por tu aportación al vademécum social y bienvenida a esta casa.



SOBRE LA HIPOCRESIA DEL DIALOGO SOCIAL


  por Concepción de la Varga Fernández




Tenía pensado escribir un post sobre el último libro que estoy leyendo; sin embargo, en estos días ha llegado al trabajo un correo electrónico con información sobre la prestación económica destinada a la atención de necesidades básicas de subsistencia en situación de urgencia social de la Comunidad de Castilla y León que me ha hecho cambiar de tema.
       El correo, con un modelo de folleto impreso de dichas ayudas, ha sido enviado por uno de los sindicatos representados en la Mesa del  Diálogo Social y enseguida he pensado: ¡que prisa se han dado en difundir esta prestación! máxime cuándo las corporaciones locales no han  desarrollado el modelo de gestión y por tanto desde los centros de acción social  de esta provincia, no las podemos tramitar al estar  haciéndolo con regulación del año 2010.
        Esta idea me ha llevado a otra: aquí, además de la responsabilidad del Gobierno del Estado y de la Comunidad Autónoma, hay otros responsables en lo que está sucediendo.
       En el marco del Diálogo Social de esta comunidad, se han firmado acuerdos y declaraciones entre los que destaco:
*     Familia acuerda con el Diálogo Social las condiciones de las ayudas de emergencia social.
*     Familia y el diálogo social firman una declaración para garantizar el mantenimiento y el futuro de la red de Servicios Sociales y el empleo.
*     Declaración de compromisos en materia de atención a la dependencia ante el escenario creado con motivo de la publicación del real decreto-ley 20/2012, de 13 de julio.
*     La Junta impulsa la creación de una red de protección que ofrecerá una respuesta integral e individualizada a las personas y a las familias más vulnerables afectadas por la crisis.
*     La Junta alcanza el acuerdo que perfila el derecho a la Renta Garantizada de Ciudadanía.
(Todos estos acuerdos, y más, están publicados en la página de la Junta de Castilla y León).
        La idea del Diálogo Social me parece muy interesante y positiva en cuanto que permite la participación y las aportaciones de todas  las partes implicadas. La postura de la Junta de Castilla y León es coherente con las políticas sociales que promulga, estemos o no de acuerdo.  Lo que no llego a entender es la postura y la participación de los sindicatos. Por un lado están promoviendo la movilización de los ciudadanos en contra de los recortes y por otra parte están firmando acuerdos y declaraciones que precisamente lo que hacen es eso, recortar.
     En la práctica y solo por poner algunos ejemplos:
*     Se ha acordado reducir las cuantías de la prestación de cuidados en el entorno familiar, sin tener en cuenta las circunstancias individuales, a favor de la prestación económica vinculada para la adquisición de servicios  profesionales.
 ¿Qué son servicios profesionales?, ¿Cuántos centros de personas mayores están poniendo precio a sus servicios en función de la prestación vinculada que recibe el dependiente?
    ¿Saben los sindicatos participantes en el Dialogo Social que la reducción en la intensidad del servicio de ayuda a domicilio público ha llevado a que muchas personas que podían continuar residiendo en su casa, se han tenido que ir a un centro “profesionalizado”? ¿Saben que la modificación de las ordenanzas de los servicios públicos conlleva que muchos de ellos tengan que renunciar y que incluso el precio público sea mayor que el prestado por el “profesionalizado”? ¿Saben que es prácticamente imposible acceder a una plaza pública de residencia?
*     Acuerdan también impulsar una red cuyo objetivo es crear un macrosistema de protección que ofrezca una respuesta integral a las familias en situación de vulnerabilidad.
Pregunto: ¿no está creada ya la red de servicios sociales básicos en coordinación con los servicios de atención especializada? ¿O ésto es muy diferente? ¿No saben los sindicatos que tenemos una Ley de Servicios Sociales en esta comunidad aún sin desarrollar?.
*     A través de otro  acuerdo se perfila  y legisla posteriormente el derecho de la Renta Garantizada de Ciudadanía.
¿Acaso no saben los sindicatos que la gran mayoría de inmigrantes, además de ser los primeros en quedarse sin empleo, no son capaces de conseguir la documentación requerida para el trámite? ¿No saben que las familias monoparentales están siendo miradas con lupa en caso de convivir con otros familiares? ¿Qué los más vulnerables, los que menos tienen, los que menos saben, ante la burocracia y excesivos  requisitos se rinden?
   Me pregunto: ¿a alguno de vosotros que estáis trabajando en la práctica del día a día, de esta provincia, os han consultado las sindicatos participantes en el referido dialogo social sobre cómo se está desarrollando el trabajo y la gestión de las prestaciones y recursos legislados? ¿Qué opinión llevan? y ¿a quién representan? ¿Se ha realizado algún seguimiento de los acuerdos en los que han participado?

Creo que si lo hubieran realizado hubieran visto las consecuencias, que no son otras que un vacío de recursos públicos en la red pública. Alto y claro.





jueves, 11 de abril de 2013

CUANDO LOS PROFESIONALES DE LOS SERVICIOS SOCIALES SE CONVIERTEN EN RECURSO UNICO.



Que el estado de bienestar está siendo diezmado por las políticas neoliberales es un hecho evidente y que los profesionales  de los servicios sociales nos estamos convirtiendo en el único recurso que tienen los usuarios es una realidad cotidiana.
No hay día en que desde nuestra intervención profesional no constatemos  nuevos recortes, no se nos comunique reducción de los pocos presupuestos sociales existentes y nos deriven a derivar a instituciones privadas. Lo están consiguiendo: este país está empezando a ser reconocido únicamente por los que sobrevivieron la posguerra, los que conocieron las cartillas de racionamiento y los “beneficios” de la beneficencia.
Han vuelto a aparecer  listados de “pobres” damnificados de la crisis con sus nombres, apellidos y sus DNI y con ellos la evidencia de la injusticia social. Cuando nuestros usuarios se reconocen en esas listas aumenta su vergüenza social. Y para más escarnio, muchas de las ayudas que solicitan hoy se les puede  resolver  dos meses más tarde.
Cuando acuden a nuestros despachos usuarios que nunca han tenido dificultades para poder afrontar sus necesidades básicas y te relatan cómo lo han perdido todo mostrando carpetas llenas de demandas por impagos con  los últimos euros de su cartera vacía y encuentran nuestra cartera de recursos sin contenido, es entonces cuando los profesionales de los servicios sociales nos convertimos en el único recurso que les queda.
Paradójicamente la reducción de recursos sociales ha provocado el aumento de intervenciones profesionales y la gestión de ayudas de emergencia social están priorizando nuestras intervenciones. La demanda de necesidades básicas viene acompañada de rabia, impotencias, desolaciones, depresiones, vergüenzas y sobre todo  ausencia de autoestima y pérdida de dignidad obligándonos a realizar mayores acciones de acompañamiento, escucha y empatía.                                                                   
Es ahora cuando queda más  evidenciado que no solo de la gestión de recursos se sustenta el trabajo social, cuando  la proximidad y cercanía ha de  garantizar  de forma eficiente las necesidades básicas de los ciudadanos y cuando los profesionales del trabajo social nos hemos de hacer escuchar oponiéndonos a este  anteproyecto de ley que ha elaborado el Gobierno que  supondrá la destrucción definitiva de los servicios sociales municipales.

miércoles, 27 de marzo de 2013

SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN NO DEL PROBLEMA


(De nuevo este vademecum recibe visita. Hoy se acerca a esta casa, bajo el seudónimo de la Negrita, una mujer nacida en Cuba en el año 1974 y afincada en España desde el 2005.

Su llegada en nuestro país como la de otros muchos inmigrantes no ha sido fácil por todo lo que ha tenido que dejar en el suyo y lo mucho que ha luchado haciéndose un hueco aquí.

Desde su particular valoración de la inmigración, ha querido participarnos en este post sus sentimientos e impresiones sobre la presencia de los inmigrantes en este país donde a veces no todos se sienten bien tratados al verse más como problema que como solución. En el cambio de posición de estas palabras se fundamentan sus reflexiones.

Gracias “Negrita” por tu aportación a este blog que no tiene fronteras.)




        Cuando la escasez entra en muchos hogares españoles, la xenofobia sale, a veces, consciente o inconscientemente por muchas de nuestras ventanas. Parece que hoy día ser emigrante es sinónimo de epidemia , plaga que nos viene a quitar el trabajo, malestar e inseguridad en nuestras calles, tenernos que mezclar con otra religiones o tradiciones, pérdida de beneficios en nuestro sistema de salud, personas ingratas, maleducadas que no respeta ni se adapta a nuestras costumbres. En fin el mal de todos nuestros problemas….

Pocos recuerdan que acá los emigrantes han trabajado donde los españoles natos no querían y cotizaron para que todos disfrutáramos de una seguridad social flamante, han aumentado la población infantil diezmada por la situación en la que entonces había quedado España, entre otras tantas cosas buenas.
Son inconcebibles los descalificativos que muchas personas e instituciones públicas usan como titular para malmeter contra los emigrantes. Injustamente son los candidatos perfectos para ser culpables de todo y de nada; y distraer así la atención sobre los verdaderos problemas. Es muy fácil meterlos a todos en el mismo saco sin darles el beneficio de la duda. A todas aquellas personas que no son solidarias en su hablar les recuerdo que antaño, cuando acá no había donde rascar, muchos de nuestros ancestros fueron a buscar el pan en calidad de emigrante a las Américas, el Caribe, Francia y Alemania, y se les trató con decencia. Y es posible que con los tiempos que corren y la mala vida o gestión ocasionada por nuestros políticos, la banca y especuladores muchos de nosotros o nuestros hijos se vean obligados a formar parte de la nueva generación de emigrantes españoles por el mundo.



Somos parte de la solución no del problema.

miércoles, 20 de marzo de 2013

COMO TRABAJAR EN UN CENTRO DE ACCIÓN SOCIAL Y NO MORIR EN EL INTENTO



 
(Hace unos días mi compañero de aventuras blogueras y de incio en el trabajo de  los servicios de base, Samuel Nuñez Pestaña, me mandó el enlace de su blog,  Mirada Social  con la reflexión de las jornadas de celebración de los 25 años de constitución de los servicios sociales básicos de esta comunidad y aunque estos días han sido muy reflexivos y enriquecedores en aportaciones, me volvió a recordar  el artículo que en el 2010 publiqué en la Revista de Servicios Sociales y Política Social  con el mismo titulo que enmarco este post. No lo he querido resumir y aunque es un poco más largo que los otros que acostrumbro a colgar  me atrevo a participarlo  íntegro. El final del mismo no es otra cosa que el motivo de este blog. Aquello que yo había puesto en texto a modo de vademecum, se ha convertido en blog, en libro virtual con imágenes (en la portada de este blog) después y desde ayer en formato papel.
Espero vuestras aportaciones, experiencias e identificaciones si las hubiere.)


 
Después  de unos pocos años de ejercer la profesión de trabajo social en un centro de acción social y pasadas no pocas  “aventuras y desventuras” en este viaje, he hecho un alto en el camino, me he tomado  una tarde sabática para repasar mis fuerzas, escanear mi mente y hacer la  hoja de ruta  que me permita  mantener la marcha sin morir en el intento”.
No  puedo olvidar  de dónde vengo,  con qué equipaje salí de casa,  los medios de transporte que he tenido que utilizar,  los viajeros que he conocido  en el trayecto y con los que aún hoy estoy compartiendo esta aventura.

Recuerdo el entusiasmo y motivación  con los que  partimos a finales de los 80  después de haberse promulgado las primeras leyes de acción social autonómicas que garantizaban el sistema público de servicios sociales, cómo vaciamos la mochila de beneficencia y paternalismo  para  llenarla de políticas sociales de igualdad, universalidad y solidaridad .Eran muchas las ganas de hacer bien las cosas, muchas las  buenas voluntades que unían nuestro trabajo, y  pocos los cuestionamientos   en esos  primeros pasos del camino.
En nuestros primeros apeaderos consumimos cursos seminarios, jornadas, mesas redondas.... para reciclarnos, formarnos y  ponernos al día  de las necesidades y los recursos que iban surgiendo.
Vimos cómo habitáculos obsoletos se convertían en nuestros sedes, llenándolos de mesas olvidadas, archivadores que no archivaban y despachos que no despachaban. Aún así , allí realizamos  acopio de  información de las infraestructuras y recursos sociales de los municipios e hicimos nuestras primeras radiografías de la población con la que íbamos a  trabajar .Fue una etapa difícil, pero no  exenta de ganas de realizar un buen trabajo y cambiar y consolidar el nuevo modelo de bienestar social, saliendo de la intervención necesidad –recurso  para incorporarnos a  intervenciones más integrales,  participativas y  transformadoras con  acciones polivalentes y  multiprofesionales desde las diversas redes sociales existentes.
Asentados  en los vagones de los trenes de los años 90 y discurriendo por los raíles y paradas de los diferentes ayuntamientos  empezamos a encontrarnos con los diversos “alcaldes-revisores” que nos iban pidiendo  los  “billetes profesionales” de nuestro trabajo.
 Conocimos entre otros a “alcaldes benefactores” que  seguían manteniendo la beneficencia en sus presupuestos municipales, “alcaldes despistados” que desconocían nuestro trabajo y nos derivaban a actuaciones variopintas que nada tenían que ver con nuestro cometido,  “alcaldes populistas y solidarios”, que no dudaba en utilizar nuestro nombre y profesión, ofreciendo  promesas electoralistas y su trabajo por  la causa social. Y también nos encontramos con  alcaldes y políticos comprometidos que  desde el principio trabajaron por sacar la caridad de sus ayuntamientos y  apostaron por el sistema público de servicios sociales.
Tuvimos que adquirir muchas dosis de paciencia, con algunas  ignorancias sociales que se cruzaban en nuestro camino  teniendo como objetivos y  referentes  los avales legislativos de universalidad, igualdad, normalización, integración, descentralización, planificación  y coordinación del deseado estado de bienenestar.
 Al  adentramos  en “la autopista” de  esta nueva década del 2000 subimos a nuevos trenes, de mayores comodidades y mejores velocidades. 
Con la información surge  la formación social de nuestros usuarios. Saben quien es “su médico de cabecera social”, reconocen  la atención de base y  la especializada,  nuestras derivaciones y coordinaciones para poder  ser mejor atendidos y por su parte los dirigentes políticos son  conscientes del protagonismo que esta profesión tiene dentro de  de la acción social.
            A su vez y en  torno a la generalización y universalización de derechos sociales, se consolidan y hacen efectivos presupuestos  públicos y subvenciones para cubrir las necesidades existentes.
 Surgen diferentes estructuraciones, sistematizaciones y la cada mayor incorporación de  la polémica  burocratización de los servicios públicos. Con ella  seguimos el camino, adentrándonos en nuevos paisajes, recorriendo las rutas   de los nuevos organigramas, con sus jefaturas,  sus jefes de servicio, de sección, de negociados, de programas, coordinadores, coordinadores de coordinadores, técnicos responsables y responsables técnicos, administrativos, auxiliares,.... teniendo que hacer paradas en variedad de despachos y salas de reuniones.
Con tanto “nuevo profesional “el intento de no morir en el intento” requirió mayor esfuerzo: éramos pocos más en la base y muchos más en el puente de mando.
En la acampada de la burocracia, empezamos a tener mejores mochilas, con nuevas infraestructuras. Fuera   de los  antiguos   despachos reciclados ocupamos  los nuevos  centros de acción social, rodeados de servicios especializados y  muchos más   profesionales de la acción social. 
Las nuevas  tecnologías aligeraron  nuestro equipaje, sustituyendo   nuestras máquinas de escribir por ordenadores, el bolígrafo manual por el digital, nuestros modelos de informe y recogida de datos en  soporte papel por el modelo informático SIUSS, SAUSS ó similares.
“La madre burocracia” nos aporta además  innovadores  técnicas  para continuar  nuestro camino. Tal avisador de radares  va anunciando los “riesgos” con los que nos vamos a encontrar: “Atención, entra Vd en un control de cantidades”. “Cruce de datos en la red”, “Radar de estadísticas en un mes”, “Semáforo de plazos a 15 días”, “Cruce de caminos, gire a la derecha”, etc.
 A lo largo del  trayecto hemos  comprobado también  como  muchos trabajadores y trabajadoras  sociales, se han   ido desgastando y  perdiendo las  ilusiones iniciales  al ver cómo se han convertido  en muchas ocasiones en meros gestores de recursos, como ya no hacen tantas paradas para las visitas domiciliarias ni para las coordinaciones con otros viajeros/profesionales del camino, ni para recoger el  avituallamiento necesario.
Por su parte, las necesidades, instaladas en todos los estratos sociales, vienen acompañadas de nuevos elementos disfuncionales. Y los recursos se canalizan a través  de variedad de leyes, decretos,  ordenamientos, protocolos, y  largas  gestiones burocráticas,
 En el año 2007, se aprueba  la Ley de Autonomía personal y Atención a personas dependientes que garantiza  derechos sociales subjetivos y fortalece aún  más el cuarto pilar del bienestar social. Al   usuario se le da opción no solo a demandar recursos,  sino también a  reivindicarlos.
Surgen nuevos retos profesionales al contribuir desde nuestra intervención profesional a  que se potencien y se hagan efectivos los derechos subjetivos de los dependientes y sus familias., realizar  seguimientos de  la provisión de prestaciones y servicios elegidos y valorar su eficacia desde la aplicación de los servicios y prestaciones adecuadas a  las  realidades de los dependientes y las  de su entorno.
 La crisis económica actual nos acerca además, cada jornada  nuevos perfiles de usuarios desempleados, hipotecados y endeudados solicitando las prestaciones de urgencia y los nuevos subsidios que se han tenido que incorporar a nuestro fichero de recursos.
Se hacen evidentes los cambios de paisaje, con importantes transformaciones sociales e incorporaciones de una gran heterogeneidad en la tipología de las familias con cada vez mayor número de mujeres integradas en el mundo laboral, inmigrantes de diferentes países insertados  en nuestra sociedad, mujeres victimas de violencia de género, familias desestructuradas con hijos  “Ni-NI” y padres “No-No” y  usuarios dependientes de las  lentas  gestiones de la ley  de dependencia.
 En la actual fase del camino más que nunca necesitamos trabajar “sin morir en el intento” reconociendo como  algunos “burócratas asépticos” y “políticos profesionalizados”, ralentizan la velocidad de estos nuevos trenes, pero con los que aún así  hemos de seguir viajando. Será nuestro bagaje  de responsabilidad y rigor profesional  el  que ha de servir de aval  del  nuevo  carnet profesional   que sustituya a los viejos billetes  que se  nos pedían  en  los primeros trenes.
 Con los resultados de este  autochequeo me siento en la necesidad de prevenir  riesgos de anemias y depresiones.
Así, cual galeno, echo mano del “Vademecum Social” para prescribir terapias alternativas, no invasivas  ni abrasivas ni tampoco homeopáticas que  eternicen el tratamiento.

Todas las mañanas antes de salir a trabajar una toma del complejo vitamínico  de  principios de trabajo social y código deontológico actualizada.
Una toma diaria de responsabilidad profesional, ante los  intentos de aseptismo, comodidad e inmovilismo.
Para los  excels y cruce de variables cuantitativas un envase de sistematización cualitativa.
Para las malas digestiones y  “malos estares” de nuestros bienestares sociales, tisanas de relajación, reflexión y autoevaluación.
Hierro para las anemias sociales.
Mantener el nivel de leucocitos y glóbulos rojos  en los mínimos establecidos, con el    complejo vitamínico: trabajo- social-calidad-ético.
Prevención de subidas de  colesteroles, tratando de no ingerir prácticas grasas adaptativas.
Para los ataques  del inmovilismo e individualidad  terapias de trabajo coordinado, integrado   y unificado.
Para  los procesos inflamatorios que provoquen las ineludibles gestiones, parches de agilidad, eficacia  y prácticas reflexivas y transformadoras.
Finalmente a  los sarpullidos de la lenta  burocracia, proporcionar intervenciones profesionales con  dosis de solidez, sentido crítico y reivindicativo en la consecución de derechos sociales.

Todos estos cambios nos obligan a realizar  un trabajo cada vez más integral, transversal, sistémico  e  integrador  para continuar en el camino de  acciones  sociales    eficaces, eficientes  y por ende  más efectivas